Reparación del lóbulo rasgado

El lóbulo rasgado se produce con el paso del tiempo, y por causas bien conocidas como pequeños tirones o por el peso de los pendientes, el orificio del lóbulo se “estira”, produciendo un alargamiento antiestético, o incluso en el peor de los casos la rotura definitiva del lóbulo de la oreja.

Un problema adicional es que los lóbulos con el paso del tiempo pierden la grasa, y siendo el lóbulo tan fino, los pendientes se muestran inclinados en vez de lucirlos normalmente.

La solución para el lóbulo rasgado es la lobuloplastia, Se trata de una intervención muy sencilla, no hay necesidad de hospitalización ya que se puede realizar en centros médicos autorizados y el cirujano la realiza bajo anestesia local.

Habitualmente es necesario extirpar un poco de piel de alrededor de los bordes rasgados antes de proceder a su reparación y remodelación. Normalmente quedará una cicatriz muy poco visible, y cuando se realiza el nuevo agujero el propio pendiente oculta parte de la cicatriz.

Después de la intervención puede hacer vida normal al día siguiente, no deberá mojarse las orejas en un par de días y los puntos de sutura se retiraran pasados 15 dias. El nuevo agujero para los pendientes no debe hacerse antes de dos meses, para dar tiempo a que la herida cicatrice correctamente.

En algunos casos y debido a la pérdida de grasa del lóbulo, se puede reforzar el lóbulo con una pequeña inyección de relleno ya sea con materiales biocompatibles como el ácido hialurónico o con su propia grasa. El lóbulo tendrá una consistencia más apropiada y estética para la colocación de pendientes pequeños, aunque no siempre es necesario este procedimiento.