Blefaroplastia

La blefaroplastia es una cirugía que permite corregir las bolsas de los ojos y los párpados caídos eliminando la mirada envejecida que tanto influye en nuestro aspecto. La blefaroplastia se puede realizar sobre los párpados superiores, eliminando exceso de piel, y sobre los párpados inferiores, con el objetivo de eliminar las bolsas grasas. La cirugía debe ser siempre adaptada a las características del paciente.

La blefaroplastia no corrige las patas de gallo ni la caída de la cola de la ceja. Estas dos alteraciones se pueden solucionar desde un punto de vista médico con toxina botulínica y sustancias de relleno o con algún procedimiento quirúrgico complementario.

Uno de los aspectos más importantes de esta cirugía es conseguir resultados naturales, para ello la cirugía debe ser conservadora y utilizar las técnicas más modernas, que evitan complicaciones como el aspecto de párpados hundidos, ojos abiertos o de párpados estirados.

Los resultados de esta cirugía durarán muchos años si se realiza de forma adecuada.

La intervención de blefaroplastia dura de 1 a 3 horas, dependiendo de las zonas a tratar. Se realiza de forma ambulatoria en quirófano con anestesia local y sedación.

Normalmente se hace la incisión en el pliegue natural del párpado de arriba y justo debajo de las pestañas en el párpado inferior. Trabajando a través de estas incisiones, se separa la piel de la bolsa de grasa y del músculo, se saca el exceso de grasa y a menudo se recorta la piel y músculo. Las incisiones serán luego suturadas muy finamente. Estas cicatrices pueden permanecer rosadas durante un periodo de seis meses o más, ya que la curación es un proceso gradual, transformándose más tarde en finas líneas casi imperceptibles.

Si no hay exceso de piel y sólo bolsas de grasa en los párpados inferiores es posible realizar la incisión dentro del párpado inferior sin que quede ninguna cicatriz visible. Normalmente se practica en pacientes jóvenes con piel más gruesa y elástica.

El paciente podrá recuperar sus actividades habituales de tres a cinco días después de la intervención y las actividades más movidas deberá evitarlas durante unas tres semanas. La mayoría de los pacientes se encuentran preparados para salir y aparecer en público después de una semana de la intervención, ya que para entonces podrán usar maquillaje.

Cualquier persona físicamente saludable puede someter a una blefaroplastia ya que hay pocos condicionantes médicos que hagan de la blefaroplastia una cirugía de alto riesgo, pudiendo practicarse, con ciertas precauciones, a personas con problemas de tiroides, hipertiroidismo, enfermedad de Graves, ojo seco o falta de lágrimas, hipertensión u otros problemas circulatorios, enfermedades cardiovasculares y diabetes.